
Hay un sendero que comienza al final de una pista que transcurre por los terrenos militares de la zona de Pasaia, y recorre sin apenas desniveles la ladera sur del Monte Jaizkibel, hasta encontrarse con el último tramo de la pista forestal de Gaztarrotz.
Desde este espectacular recorrido tendremos inmejorables vistas sobre algunos barrancos que descienden hasta el mar y a cuyos pies nos sorprenderá ver algunas construcciones precarias, que parecen estar sacadas del atrezzo de alguna película del oeste.

Se tratan de pequeñas cabañas construidas hace años, en buena parte con los restos de maderas que arroja la mar a la costa. Hay un buen paseo si se quiere descender hasta ellas, y una dura subida para volver, por lo que no son muy frecuentadas. En verano y durante los fines de semana algunas familias y grupos de amigos se alojan en ellas para pasar unos días de pesca, bañarse en las calas, o disfrutar de una buena lampernada.
En la parte de Hondarribia también se construyeron algunas txabolas, la mayoría en la Cala del Molino de Arzu. De fácil acceso algunas terminaron convirtiéndose en ‘chalettes’ con acceso restringido, por lo que a finales de los años 80 el Ayuntamiento optó por derribarlas y prohibir la construcción de cualquier tipo de ‘edificación’ en las laderas del Monte Jaizkibel. Todavía crecen algunas hortensias en aquel salvaje entorno como recuerdo de aquella ‘urbanización’ frustrada.
