
Publiqué a principios de la primavera un artículo comentando que resultaba curioso que las primeras plantas que despertaban de su letargo invernal, como son las prímulas, narcisos, mimosas, ranúnculus o dientes de león, lo hacían con sus flores amarillas. Pues parece ser que ahora le toca el turno a las plantas que tienen flores de color violeta (morados, lilas, malvas…), ya que las encontraremos con frecuencia por estas fechas en nuestros paseos campestres.

Las flores que mostramos han sido fotografiadas a mediados de julio, junto a la pista de asfalto que sube desde la carretera del Faro hasta el Campo de Tiro, aunque las veremos en los bordes de los caminos y pastizales de muchos otros rincones del municipio.

Centaureas o cártamos silvestres, betónicas, campanulas y cardos son las que más abundan, y con un poco de paciencia veremos que no tardan en visitarlas las abejas más variopintas que se afanan durante el verano en recolectar su néctar y polen para aprovisionar sus despensas.
La, en apariencia azarosa naturaleza, se rige por numerosos patrones, muchos de los cuales desconocemos, pero a buen seguro que esta alternancia de colores estacional tendrá un motivo práctico que algún día descubriremos.

