
Sí señor juez, fuimos nosotros los que nos cargamos la placa de mármol que se encontraba en la puerta de entrada de las antiguas Escuelas Públicas Viteri.
Tengo que alegar a nuestro favor que éramos unos críos, el colegio ya estaba semiderruido, y nos brindó el destino la oportunidad de ser participes en las labores de derrumbe de un edificio en nuestro propio barrio.
Allí aparecimos media docena de jovenzuelos, supongo que sería sábado ya que no había nadie trabajando. Tan sólo quedaban en pie los gruesos muros exteriores y algunas paredes de las aulas en las que pocos años antes nos instruían.
Cómo nos lo pasamos aquella tarde. Estábamos convencidos de que cuando volvieran el lunes los obreros nos agradecerían la faena que les habíamos adelantado. Apostados en la cima de una gran pila de escombros, nos liamos a lanzar pedroncos contra las paredes. Nos fuimos calentando y cada cual buscaba el proyectil más grande para con mayor empeño lanzarlo, y los muros iban cayendo a pedazos, hasta que terminamos agotados.
Fue un día memorable y nos íbamos satisfechos, pero de repente la luz de la tarde iluminó aquel pedazo de historia, palabras talladas en mármol que homenajeaban al mecenas que plantó la semilla de la cultura hace ya más de un siglo cuando la mayor parte de la población era analfabeta.
No lo vimos así en aquel momento. Nos cego el resplandor que emanaba de aquella placa y nos perdimos. Tras un último ejercicio de puntería borramos para siempre aquel bello recuerdo, y aunque nuestro delito haya prescrito, siempre cargaremos con la culpa de aquel acto irresponsable.

Cierto es también que esas placas terminan olvidadas en el fondo de viejos almacenes, lo que flaco favor hace al homenajeado, por lo que al menos sirvan estas palabras para volver a recordar la encomiable labor que hizo el ilustre Pedro Viteri a principios del siglo XX por culturizarnos, dedicando casi toda su fortuna a levantar una decena de escuelas en los municipios de Mondragón su ciudad natal, Aretxabaleta, Donostia, Errenteria, Hernani, Hondarribia, Irún, Pasaia y Urnieta.
PODÉIS LEER UNA NOTICIA SOBRE LA PUBLICACIÓN DE UN ESTUDIO BIOGRÁFICO DE PEDRO VITERI, publicado en diciembre de 2011, en https://www.diariovasco.com/

