
Existen testimonios de que el hombre habitó las laderas del monte Jaizkibel, principalmente en su cara norte, desde el Paleolítico. Nuestros ancestros se cobijaban en los abrigos rocosos, vivían de lo que obtenían del mar y de la caza, y en épocas más recientes de los cultivos y de la ganadería convirtiéndose este enclave en importante lugar de trashumancia (Javier de Aramburu)

Oiasso, situada cerca de la desembocadura del Bidasoa fue durante la antigüedad la ciudad portuaria de los vascones. Numerosos restos encontrados bajo el subsuelo de la ciudad de Irún y en el fondeadero de Asturiaga, en la costa de Hondarribia, nos recuerdan la importancia que este enclave tuvo durante el imperio romano como centro de comunicaciones y de comercio.

Se atribuyen las primeras fortificaciones al rey godo Wamba (siglo VII). En el año 1203 el rey Alfonso VIII de Castilla otorgó la ‘Carta Puebla’ fundacional, y el título de Villa a Hondarribia. Por su condición de puerto de mar fronterizo se procuró la fortificación de Hondarribia y sucesivos reyes concedieron privilegios a fin de estimular a sus habitantes en la defensa ante piratas e invasiones francesas. (Hondarribiaturismo.com)

Actualmente Hondarribia es un importante enclave turístico gracias a su situación privilegiada en la desembocadura del rio Bidasoa, al abrigo del monte Jaizkibel. Su Casco Histórico amurallado y el barrio de la Marina, así como su amplia oferta gastronómica y de ocio, atraen cada año un creciente número de turistas.
