
Fotografía de una familia alemana en las inmediaciones de la Isla de Amuitz, junto al Faro de Higuer, durante el transcurso de sus vacaciones en el mes de julio de 1918. Una gran campa, que desciende en su lado norte, desde el Faro hasta las rocas, y que actualmente está invadida por la maleza, era frecuentada por turistas que en carreta o en coche subían a visitarlo, como lo atestiguan las postales y testimonios de aquella época.

Leemos en el libro ‘Hondarribia. Notas históricas y curiosidades‘ de Florentino Portu, en referencia a un artículo de comienzos del siglo XX: ‘Hace algún tiempo era una verdadera excursión ir al Cabo de Higuer, extremo levante de la costa española de Guipúzcoa, bien la marcha se hiciese por los peñascos de la orilla de la mar, o por los senderos de la montaña. Ahora desde la construcción de la carretera al Faro, es un paseo delicioso, un viaje de placer que muy pronto podrá realizarse en coche, aprovechando ese camino, que aunque de ínfimo orden es ya muy transitable a carruajes’.

Este faro de estilo neoclásico fue construído en el siglo XIX, concretamente en 1878, por Antonio Lafarga, aunque antiguamente existió otro faro en el mismo lugar que fue destruído en 1874 por las tropas carlistas. El Faro de Higuer se ubica a 65 metros de altura, con una torre de 21 metros. Su alcance actual es de 23 millas.
