
La cuadrilla de vuelvepiedras que patrulla durante buena parte del año por la Bahía de Txingudi partió hace pocos días hacia el norte, (sus zonas de reproducción se extienden por áreas costeras en torno al Ártico), pero se quedaron un par de individuos, suponemos que porque no estaban con el resto del grupo cuando estos decidieron emprender el viaje.
El lenguaje de los animales es mucho más complejo y rico de lo que podemos imaginar, aunque nuestra capacidad para descifrarlo es casi nula. Desconocemos quien toma las decisiones en este simpático grupo de 20 o 30 individuos que a menudo corretean por el Paseo Butrón. Tal vez tengan un líder, aunque más bien parece que decidan por consenso, o esa impresión nos da cuando escuchamos sus nerviosos parloteos cada vez que se encuentran en una situación apurada.

Imagen de Félix Calvo https://phecalvo.myportfolio.com
El caso es que todos los años se van a primeros de mayo, pero siempre se queda algún despistado, no sabemos si se debe a que no se habían enterado cuando dieron el aviso de partida, o porque han preferido disfrutar de unos días más por estas tierras, aunque luego tengan que afrontar tan largo viaje en solitario.
A pesar de ir hasta el ártico para reproducirse, aprovechando la explosión de vida que tiene lugar allí durante los próximos meses, volveremos a verlos por aquí de nuevo a primeros de agosto, acompañados de sus nuevos vástagos, que se diferencian por su plumaje más homogéneo y menos lucido que el de sus padres.
¡Que tengáis un buen viaje!.
