HONDARRIBIA - MIRADAS

Jilgueros… chivii! chivii!

Ya se escuchan también los jilgueros (Carduelis carduelis), siempre parecen nerviosos, desplazándose en pequeños grupos en busca de alimento, y emitiendo sus inconfundibles reclamos.

Antaño se capturaban a miles durante su migración otoñal, con redes abatibles en las inmediaciones del Faro. Eran los de Aranzadi durante la campaña anual de anillamiento.

También en algunos caseríos los cazaban, estos sí con destino a la cazuela o a jaulas, ya que son muy apreciados, además de por su vistosidad, por su canto. Estas redes se cerraban sobre el bando, que se posaba atraído por el cebo, gracias a unos resortes confeccionados mediante muelles, o mas chapuceramente con tirantes de goma, que solían ser cámaras desechadas. Se utilizaban como cebo los tallos con las semillas maduras de los dientes de león, justo antes de abrirse. Les pirran a estos pájaros. Algunas veces se colocaba a modo de cimbel algún jilguero enjaulado.

Hoy en día vemos con frecuencia jilgueros por los campos, en cuyos frutales también nidifican algunas parejas. Tampoco es raro encontrarlos por las zonas residenciales de la periferia.

Hay que reconocer que en estos nuevos barrios periféricos, con sus jardines y pequeñas arboledas, lejos del tráfico y el bullicio veraniego de la pequeña urbe, se han acomodado unas cuantas especies de aves que encuentran allí la tranquilidad y el alimento que necesitan para prosperar.