HONDARRIBIA - MIRADAS

Un duro invierno para los Frailecillos

Fotografía del Diario Vasco

Esta semana han aparecido cientos de frailecillos (Fratercula arctica) en las playas de Donosti y Zarautz, la mayoría muertos, algunos moribundos. Tan sólo unos pocos se han podido recuperar. Son miles los que se han encontrado en las playas del Cantábrico, la mayoría en Galicia y en sus costas francesas, lo que nos indica que el tren de borrascas que ha azotado durante las últimas semanas el Atlántico Norte le ha dado un buen palo a las poblaciones de algunas especies de aves marinas pelágicas.

Frailecillos, araos y alcas, se pasan la mayor parte del año en mar abierto, lejos de la costa. Alli aguantan el duro invierno gracias a su compacto plumaje, una buena capa de grasa, y gran destreza para capturar los peces de los que se alimentan.

Pero este año han tenido que soportar condiciones meteorológicas extremas. Las continuas borrascas, acompañadas de fuertes vientos y grandes olas no han cesado durante las últimas semanas, lo que les ha impedido alimentarse, por lo que muchas de estas aves al no poder mantener su temperatura corporal, han terminado agotadas pereciendo de inanición. Los vientos y las mareas los arrojan a la costa, en cuyas playas siempre acaban las víctimas de las luchas titánicas que acontecen mar adentro.

Estas aves, que nos resultan simpáticas por su aspecto, cuerpo rechoncho y gran pico multicolor, crían en grandes colonias en las costas de Islandia, Noruega, Irlanda y Reino Unido, en madrigueras que cavan para proteger a su única cría de las voraces gaviotas, gaviones y págalos.

Recuerdo haber leído o escuchado hace muchos años que los arrantzales llamaban a esta ave Josejoakin, a buen seguro por el parecido de su pico con la prominente nariz de algun compañero. Me pareció un nombre simpático. Su nombre en euskera es lamperna-musua (beso de lamperna), porqe también nos recuerda su pico, plano y con estrías coloradas, a la cabeza de un percebe.