
A primeros de septiembre parten hacia el África Subtropical las pocas golondrinas que han elegido nuestra comarca para criar. Antes eran cientos las parejas que nidificaban en los numerosos caseríos que adornaban los campos de Irún y Hondarribia. En casi todos se criaba ganado, lo que garantizaba una buena despensa de moscas y mosquitos, por lo que era habitual que las golondrinas construyeran sus nidos de barro en sus cuadras.
Los tiempos cambian y hoy en día son muy pocos los caseríos que pueden vivir del campo, y menos aún los que tienen ganado. Por este u otros motivos, el declive de esta especie durante los últimos años en la comarca ha sido enorme, y son contadas las golondrinas que se han visto este año volando sobre los prados de los barrios rurales de Semisarga, Arkartegui o Montaña.

En cambio en el barrio de Jaizubia, en la zona próxima a las marismas parece que han tenido más de éxito, ya que a finales de agosto pudimos ver una treintena de ellas que revoloteaban o descansaban en los cables cercanos al depósito de agua de los Viveros de Endanea.
Las que todavía no se han ido ya estan haciendo las maletas y en cualquier momento partirán hacia tierras africanas. Tras recorrer miles de kilómetros, muchas de ellas atravesando el gran desierto del Sahara, podrán disfrutar durante los próximos meses de los espléndidos atardeceres de la sabana africana, zigzagueando juguetonas entre ñus, elefantes y jirafas ante la mirada curiosa de los cachorros de alguna manada de leones.
