HONDARRIBIA - MIRADAS

Urracas (Pica pica). Vuelven a campar a sus anchas

Hasta hace 30 o 40 años, las vecinas urracas (Pica pica), que vivían plácidamente en los jardines del Chateau de l’Abadie no se atrevían a cruzar la Bahía. Si alguna osaba adentrarse en los campos hondarrribitarras probablemente no volvía para contarlo, y si lo hacía a buen seguro desalentaría a sus congéneres a embarcarse en tamaña aventura, ya que por éstas lides teníamos el gatillo fácil.

En aquella época la caza no estaba tan restringida como hoy en dia, y era habitual liarse a tiros con todo aquello que volara y pudiera darle gustillo al arroz o a unas patatas guisadas. Zorzales, tordos, palomas, tórtolas, becadas, becacines y otras muchas especies solían tener sitio en el puchero, por lo que si antaño hubo urracas en Hondarribia a buen seguro que se las comieron nuestros abuelos.

Hoy en día las cosas han cambiado y en las últimas décadas han colonizado parques, jardines, urbanizaciones y el entorno rural del municipio. Probablemente muchos de ellos sean los descendientes de aquella prolífica familia que disfrutaba de la paz en los cercanos campos y jardines ‘imperiales’ del Chateau de l’Abadie. Las pocas exigencias gastronómicas y una increíble inteligencia natural, rasgo común en casi todos los córvidos, le garantiza un futuro prometedor.

Aunque dicen que la naturaleza es sabia, y encuentra su propio equilibrio si no interferimos sobre ella, la realidad es que el crecimiento poblacional de esta especie ha traído consigo la disminución de otras aves, cuyos huevos y pollos incluye en su variado menú. A veces se siente uno tentado a volver a los viejos tiempos y desempolvar la escopeta, ya que algunas de las especies sobre las que depreda, y cuya población está disminuyendo, nos resultaban más simpáticas que este bullicioso y voraz córvido.