
En Hondarribi no hay playa surfera, pero tenemos cerca la de Ondarraitz en la vecina Hendaia, donde durante casi todo el año se practica.

Unas cuantas escuelas para iniciarse, varias tiendas donde te alquilan tablas, neoprenos y todo el equipo necesario para enfrentarse a las olas, suelen congregar en sus aguas, si las condiciones son propicias hasta 200 o 300 surferos, o aspirantes. Algunos jóvenes hondarribitarras también se suman a la fiesta cruzando la bahía desde el Paseo Butron. Bracean tumbados sobre su tablas y en pocos minutos alcanzan el espigón francés.
En este lado de la bahía, en contadas ocasiones, cuando nos visitan los fuertes temporales de otoño hay un par de rincones donde se forman algunas olas que sirven al menos para matar el gusanillo. Son días en los que la furia de la mar convierten Ondarraitz en impracticable, o en sólo apto para especialistas.

El más frecuentado es la parte interior del espigón de la playa de Hondarribia. Tiene el peligro de que la ola avanza a escasos metros de sus diques, por lo que hay que saber salir a tiempo para no malterminar en la escollera.

El otro, que vemos en la foto de abajo en raras ocasiones se utiliza, pero es otra opción cercana para probarse. Se encuentra junto al caño que encontramos al comienzo del espigón. Alli se forman algunas olas con la marea alta. Son pequeñas y apenas hay fondo, que encima es de piedra por lo que el aterrizaje puede ser peligroso, pero con cierta destreza permiten pasar un buen rato.

También entre los dos espigones, debido a la creciente acumulación de bancos de arena se forman con frecuencia unas olas en las que podemos ver todo tipo de artilugios surferos de ultima generación. Los más modernos llevan una especie de quilla hidrodinamica que cuando la tabla alcanza cierta velocidad se eleva sobre el agua disminuyendo el rozamiento… un flipe, y hasta las hay motorizadas, sobre las que de vez en cuando vemos algún individuo, supongo que muy diestro, pasearse por toda la bahía.

Pero Hondarribia tambien tiene su gran ola, la ola de Amuitz, aunque como ocurre con las cosas buenas se hace esperar. Los grandes temporales, aquellos que traen a la costa olas de más de ocho metros, incluso de doce en ocasiones, tan esperados por los que dominan este deporte, crean un nuevo escenario para los que gustan de nuevos retos, junto a la Isla de Amuitz en el Cabo de Higuer. Es un espectáculo cuya vista podemos disfrutar en contadisimas ocasiones desde las inmediaciones del Faro.

Mostramos bajo estas líneas una web con vídeos de grandes surfistas que se han enfrentado a este espectacular reto.
EN LA WEB MARGRUESA.COM.. https://margruesa.com/tag/amuitz/
