Hay lugares mágicos en los que podemos encontrar, ocultos entre la vegetación, vestigios de un pasado reciente que nos cuesta imaginar.

Uno de ellos es el sendero que transcurre a lo largo de la regata de Erramundi. Durante su recorrido, que comienza en la Cala de Artzu, encontraremos los restos de tres molinos y sus muros de contención, que represaban el agua que los alimentaba.

El tiempo ha borrado los caminos por los que mulas, bueyes y carros accederían a ellos con el grano y partirían con la molienda. Cuesta imaginar la actividad que hubo en aquellos parajes, ya que parece sentirse uno allí en mitad de la selva.

A lo largo del camino veremos castaños, acebos, alisos, acacias y helechos reales que se han adueñado de la vaguada. El sendero discurre en ligero ascenso, y nos acompañará el murmullo del agua de un regato que vadearemos con frecuencia. En algo menos de una hora alcanzaremos la pista forestal que une Gustiz con Guadalupe.
Si os interesa el tema podéis encontrar información referida a estos molinos, así como de los que hubo en Hondarribia, y en la provincia de Gipuzcoa, en un libro editado por el reconocido etnógrafo Antxon Aguirre Sorondo en 1988 que lleva por título. Tratado de Molinología: Los molinos en Guipúzcoa y cuya referencia podéis encontrar en https://www.barandiaranfundazioa.eus/
