
La ‘petrilla’ del Paseo Butrón guarda innumerables secretos. Si la recorremos con atención veremos numerosos dibujos que fueron grabados durante décadas, por nuestros padres y abuelos.

El viento, la lluvia y nuestras reales posaderas han borrado muchas de ellas, pero todavía se pueden apreciar algunas, que destacan especialmente con las primeras luces del alba, en invierno.

Aquellos ‘artistas’, algunos de ellos probablemente arrantzales retirados, grabaron en aquellas piedras imágenes de los barcos que fondeaban en la Bahía. Podemos ver incluso un grabado que representa una embarcacion de vapor. También hay cruces, numerosas cruces, un avión (‘aliplanua’ le llamaban nuestros padres que vieron como se construyó el aeropuerto), y varias cabezas, una de ellas luciendo un casco de los que visten los romanos en la procesión de Semana Santa. Aunque la mayoría son anónimos, encontramos grabados en algunas de las piedras los nombres de Agustín, Hilario y Dionisio, probablemente algunos de sus autores.

La mitad están al revés, mirando hacia el mar. Hace unos años se desmontaron todas las losas del pretil debido a las obras que se realizaron para conducir las aguas al colector del Faro, y por lo visto, cuando volvieron a colocarlas faltó otro artista que rematara bien la faena.

