
Una docena de alcornoques se plantaron hace ya unos cuantos años junto al Club Náutico de Hondarribia, a lo largo de la acera que transcurre entre el parque infantil que hay junto a la carretera que va a la playa y las pistas de atletismo. Al tratarse de la acera menos transitada muy pocos han advertido la presencia de tan singulares árboles.
Han crecido sanos y ya podemos apreciar su corcho, la gruesa y rugosa corteza que los caracteriza. En otoño el suelo se cubre con sus grandes y alargadas bellotas.

El alcornoque es un árbol de porte medio y hoja perenne, de cuya gruesa corteza se produce el corcho, que se recolecta cada 9-14 años.
A lo mejor si se mantiene la moda del kilómetro 0, tal vez futuras añadas de las nuevas cepas del txakolí de Hondarribia se terminen embotellando con el corcho que se obtengan de estos ejemplares…
