HONDARRIBIA - MIRADAS

Tamarices (Tamarix gallica), centinelas de la bahía. Tamarindos para los de casa

Nos acompañan desde hace muchos años durante todo el paseo que recorre la Bahía de Txingudi en la orilla ondarribitarra; desde el puntal hasta el puerto refugio.

Por lo visto los primeros los plantaron en Donosti hace más de cien años, copiando a los jardineros franceses, porque su robustez y bajo porte les permite aguantar los fuertes temporales, y soportan bien la salinidad.

Parece ser que los hemos rebautizado mal, ya que nos insiste la ciencia en que tenemos que llamarles tamarices para no confundirlos con los verdaderos tamarindos, que son otra especie de árbol tropical que no se le parece en nada.

El caso es que a primeros de abril han florecido todos al unísono, al compás de un nuevo concierto primaveral. Son unas flores minúsculas, arracimadas, con tonos blancos o rosaceos, que nos pueden recordar a las del sauce.

Los de esta última foto, junto al campo de fútbol, están ya lejos de la costa, pero nos recuerdan hasta donde llegaba la playa allá por los años 50 del pasado siglo, cuando los plantaron en el entonces llamado Paseo de los Bolos,