
Aunque esto no es Galicia en la costa de Hondarribia tenemos tambien buenos percebes. Les llamamos lampernas y son de uña roja. No abundan, al menos los de buen tamaño, pero hasta que se prohibió su recolección, no era difícil hacerse con unos pocos en algunos rincones de la costa del monte Jaizkibel.
Crece en las zonas mas batidas por la mar, formando compactos racimos fuertemente adheridos a la roca, en sifones, chimeneas y grietas de rocas.

Econtraremos muchos de pequeño tamaño, pero para procurarse unos pocos kilos de buenas lampernas, además de conocer los rincones donde crecen, a veces hay que jugársela, o tener paciencia para esperar los contados días del año en los que coinciden las mareas vivas con la mar en calma.
Hoy en dia, ademas de las mareas y el estado de la mar, tambien hay que mirar tambien el calendario, ya que buena parte del año estan en veda, y tendremos que hacernos con un permiso de marisqueo, no sea que nos pillen ‘las fuerzas del orden’ y se nos atragante el marisco antes de probarlo.
En la vecina costa francesa no veremos percebes hasta Biarritz. Los acantilados de La Corniche son de rocas blandas arcillosas que se deshacen con facilidad por lo que resulta imposible que allí se desarrollen, aunque ya en Biarritz, o incluso en el espigón de Baiona los encontraremos. Recuerdo que hicimos una excursión hace más de 30 años a los bloques del espigon baionés y alucinamos por la generosidad con la que allí crecían, pero luego descubrimos que se trataban de percebes muy delgados y de uña negra, con escaso valor gastronómico.
Dice la wikipedia: El percebe (Pollicipes pollicipes) es un crustáceo cirrípedo de la familia Pollicipedidae que crece sobre rocas batidas por el oleaje. Se alimenta por filtración, ya que, debido a su carencia de extremidades, permanecen inmóviles adheridos a las rocas toda su vida adulta. Su periodo de reproducción comienza en marzo y finaliza en septiembre. Las larvas liberadas en la eclosión se incorporan al plancton marino y después de pasar siete fases larvarias presentarán una estructura que les permitirá adherirse al sustrato en un proceso denominado fijación.
