
Son poco más de media docena de casas a la vera de la ría de Santa Engracia, pero así le llaman algunos a este pequeño rincón por las crecidas que sufre periódicamente y que en ocasiones mantienen en vilo a sus moradores. Al otro lado del río discurre un agradable paseo recientemente acondicionado.

El nivel de las aguas es previsible, incluso con las mareas más vivas, por lo que no suponen ningún riesgo, pero cuando coinciden con mala mar y fuertes precipitaciones, aumenta el caudal del rio y puede causar problemas.

Así ocurrió el 18 de octubre de 2024, el día en el que se tomaron estas fotografías. Los vecinos del barrio se pusieron en alerta y algunos tuvieron que poner las bombas de achique, confiando en que los muros de las casas, paredes y lezones soportaran durante unas horas la crecida.

Hay kilómetros de lezones que protegen cientos de hectáreas de pastos y cultivos ganados al mar durante siglos, en los barrios de Costa, Amute, Mendelu y Jaizubia. Incluso algunas casas fueron construidas por debajo del nivel de las mareas, pero un sistema de exclusas permite vaciar el agua de las lluvias de las regatas e impide la entrada del agua de las mareas.
Afortunadamente en esta ocasión el barrio no sufrió mayores incidentes de los esperados, llevándose la peor parte algunos locales, garages y aparcamientos del barrio irunés de Behobia, y los coches aparcados en la Ikastola Txingudi, ubicada en el Barrio de Jaizubia.
