HONDARRIBIA - MIRADAS

Hubo una vez una Plaza de Toros…

Postal anterior a 1900 en la que vemos la primera Plaza de Toros.

La Plaza de Toros que nosotros conocimos se construyó a mediados del siglo XX sobre los restos de otra, que se levantó el año 1892, e inauguró con celebrada corrida el día 8 de septiembre con motivo de las fiestas patronales. El año 1910 se levantó otra plaza en la vecina Irún, lo que marcó el comienzo del declive de los espectáculos taurinos en el coso hondarribitarra.

Mi anestesiada memoria apenas guarda unos pocos recuerdos de mi infancia referidos a la plaza de toros. Me acuerdo de cómo nos colábamos para no pagar las entradas. A veces lo hacíamos por los toriles, con cierto miedo de caer del muro y tener que ser los primeros en lidiar aquellas reses. Fue inolvidable el día que le colamos al mas gamberro de la cuadrilla, empujándolo por las patas para que atravesara el estrecho agujero de la taquilla, en cuanto la cerraron. Una vez dentro nos abrió una de las puertas, que como nos faltó tiempo para anunciarlo, se convirtió durante unos minutos en un coladero.

Entrada para espectáculo de Bombero Torero de 1977 – Facebook Fuenterrabía-Hondarribia
(como referencia creo que el cine Elizalde costaba 16 pesetas… como para no colarse)

Antes de subir a las gradas recorríamos el gran pasillo oscuro circular donde aguardaban los protagonistas, que era como la trastienda del espectáculo que se anunciaba, y todo nos sorprendía. Con inocencia y algo intimidados veíamos los trajes de luces, las miradas distantes y graves en los toreros antes de salir a la faena, o la troupe de enanos con sus familias cuando se celebraba el Torero Bombero.

Durante sus últimos años apenas se utilizaba para correr las vaquillas el domingo de Carnaval, y algún espectáculo musical. Muchos recordaremos aquella pareja de jovenzuelos disfrazada de viejecitas que salieron airosos de varias embestidas del astado, gracias a la sombrilla con la que despistaban a la cabreada vaquilla. Al menos un año corrimos un encierro emulando los sanfermineros, con varios torillos que soltaron desde el Barrio de la Magdalena, enfilaron la Calle Santiago y terminaron en los toriles de la plaza.

Estuvo abandonada un par de lustros, y fue durante una tarde de mediados, o de finales de los años ochenta, cuando se nos ocurrió entrar a verla. Lo que más nos sorprendió fue ver cómo se habia adueñado la naturaleza del recinto. Incluso entre los asientos de las gradas crecian los sauces.

Tuvo años de gloria y memorables faenas aquella plaza, cuya ubicación se recuerda con el nombre que se acuñó al barrio residencial construído en aquellos terrenos, Zezen Plaza.

Tenéis información ‘más seria’ referente a las fiestas taurinas que tuvieron lugar en Hondarribia en el siguiente enlace https://bostzubi.blogspot.com