HONDARRIBIA - MIRADAS

Esfinge colibrí

Imagen de Salvador Solé Soriano

No hay colibríes en nuestra tierra. Son originarios de Sudamérica, aunque a veces nos encontraremos con un curioso insecto que nos recuerda a estas pequeñas aves.

Se trata de la Esfinge colibrí (Macroglosum estelarum), una polilla diurna que al igual que lo hacen estos pajarillos se desplaza frenéticamente de flor en flor, suspendiendose escasos segundos sobre cada una de ellas mientras las liba tras desenrollar su larga trompa.

Estos lepidopteros, que son capaces de superar los 60 km/hora en vuelo, tienen predilección por el néctar de las flores azuladas, como lo son las de las verbenas, savias y violetas.

De todas formas, antes de adquirir la tan soñada capacidad de volar, tendrán que vivir una etapa rastrera y glotona en forma de oruga. Éstas son muy llamativas, de color verdoso con un par de franjas a lo largo de sus costados, con una especie de cuerno en la parte posterior.

Otra de las sorprendentes habilidades de esta polilla es su buena memoria que le permite recordar los lugares donde se ha procurado el alimento, para poder volver a ellos periodicamente. Además de las polillas, también las abejas, e incluso las hormigas con sus diminutos ‘cerebros’ son capaces de memorizar e incluso comunicar a sus congéneres la posicion de un recurso que puede resultar beneficioso para su colonia.