
Antes de que se desarrollaran las técnicas digitales, los efectos especiales de las películas que conocemos eran fruto del trabajo de grandes artistas, con recursos e imaginación para reinventarse en cada reto. Ellos confeccionaban con gran detalle y realismo las maquetas, miniaturas, pinturas, y todo aquello que fuera necesario para que el cine no perdiera su magia.

Uno de estos maestros fue el artista madrileño Emilio Ruiz del Río, del que hemos encontrado estos dos lienzos que nos muestran una panorámica de la Bahía de Txingudi, con Hondarribia al fondo, cuando la mayoria de las merluceras y de los barcos atuneros fondeaban en sus aguas. Pena que no hayamos conseguido las imágenes con mejor calidad para poder apreciar el buen oficio de este gran artista.
Pintor, decorador, maquetista, director artístico, y experto en efectos especiales y visuales, Émilio Ruiz del Río está considerado entre los mejores del mundo en la especialidad de pintura sobre cristal, siendo uno de los grandes genios en la utilización de miniaturas y maquetas.

En la década de los cincuenta trabajó en solitario pintando forillos y maquetas en cristal en multitud de películas españolas, y extranjeras rodadas en suelo español. En los sesenta comenzó a trabajar en Italia con directores como Sergio Grieco, Vittorio Cottafavi, Alberto de Martino o Enzo Castellari, y a partir de los ochenta con Dino de Laurentiis en superproducciones norteamericanas. Alternaba estas producciones con películas españolas de Juan Piquer, José María Forqué, Fernando y David Trueba, Álvaro Sáenz de Heredia, o José Luis Garci.
En abril de 2008 se estrenó la película ‘El último truco (1923-2007)’, un documental grabado en vida sobre el trabajo de este gran maestro de los efectos visuales, dirigida por Sigrifd Monleón.
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