HONDARRIBIA - MIRADAS

Las últimas cabras del Jaizkibel

El Gran Macho que lideraba el rebaño, en los alrededores de Morkotz. (Año dos mil y poco)

Hasta hace unos pocos años podíamos encontrar un pequeño rebaño de cabras en los rincones menos frecuentados y más agrestes de la ladera norte del monte Jaizkibel. Erentzin, los acantilados de Morkotz y Punta Izkiro eran algunos de sus lugares preferidos.

Un gran macho con imponente cornamenta lideraba el grupo que ante la presencia humana optaba por buscar refugio en los frondosos argomales o en los inaccesibles roquedos de aquellos parajes, alejándose de los transitados senderos. Algunas veces no las veíamos, pero el fuerte olor que dejaba el macho a su paso lo delataba.

No siempre eran tan esquivos. En más de una ocasión nos cruzamos con algunos ejemplares, que aunque mantenían cierta distancia, no huían. Un día, en el sendero que asciende por las escarpadas laderas de Erentzin, nos topamos con una hembra que iba acompañada de dos jóvenes cabritos, pero ni se inmutó, mirándonos con más curiosidad que cautela.

Creo que fue en la primavera del año 2018 cuando vimos el último ejemplar de la estirpe. Una cabra solitaria, curiosa y juguetona nos estuvo siguiendo un buen rato durante un recorrido que hicimos por los alrededores de Punta Izkiro.

Para nuestra sorpresa y asombro, cuando descendiamos el barranco de Putrekabe, antes de despedirse y perderse de vista en el gran helechal que tapiza el barranco, nos deleitó con unos espectaculares saltos que no envidiaban a los que ejecutan sus parientes salvajes para los documentales de la 2.