HONDARRIBIA - MIRADAS

El misterio de las abejas que cruzan en febrero la Bahía de Txingudi

Durante los meses de febrero y marzo, sobre todo en los días cálidos, ha habido un trasiego de abejas por la desembocadura del Bidasoa sorprendente.

Volaban solitarias, pero en pocos minutos podíamos contar decenas, por lo que serían miles las que cruzaban el río. Esta pequeña migración resultó excepcional un caluroso día de febrero. Paseábamos a media tarde por el espigón de Hondarribia, y no fuimos los únicos sorprendidos al ver tantas abejas, tan lejos de campos y flores, y en pleno invierno. Algunas se posaban exhaustas sobre alguna roca, antes de continuar su periplo.

No siempre se desplazan hacia Hondarribia. Algunas tardes lo hacen con destino a Hendaya, como la que vemos en la foto, que está posada sobre el letrero del embarcadero, cansada, con el polen de la faena en sus patas, esperando tal vez el barco que la traslade al otro lado para ahorrarse el vuelo.

Parece ser que no se trata de la Apis mellifera, que forma grandes enjambres y se crían en colmenas para obtener su miel, sino que probablemente sean abejas solitarias, las llamadas mineras del género andrena, cuyas hembras cavan sus nidos en tierras blandas, arcillosas o arenosas. La galería principal se ramifica en su parte terminal, y en cada celda se desarrolla una sola larva gracias a la mezcla de polen y néctar que les proporciona..