
Otro árbol que se está poniendo de moda en parques y rotondas del municipio es el cerezo japonés (Prunus serrulata).
¿Es que hay mejor manera de anunciar la llegada de la primavera, que con la elegancia con la que se manifiestan estos hermosos árboles?

Pero la belleza es fugaz y su floración apenas dura un par de semanas, mostrándose con una intensidad espectacular durante tan solo dos o tres días, en los que si las condiciones de luz son apropiadas nos dejarán un recuerdo imborrable. Será entonces cuando comprendamos la razón del culto que profesan las culturas orientales a sus cerezos.

En la vecina Irún hay un parque, frente al Colegio de la Salle, cuyos protagonistas son también estos cerezos, y que merece la pena visitar en esta época del año, aunque los fuertes vientos y lluvias de estos días ya lo han ‘descolorido’.
También habrá quien piense que, como se ha puesto de moda que vengan los turistas japoneses a disfrutar de las excelencias del municipio y degustar la tan laureada sopa de pescado de la Hermandad, probablemente los han plantado para que éstos se sientan como en casa y vuelvan.
