HONDARRIBIA - MIRADAS

Cárabos (Strix aluco) durante un paseo nocturno por los alrededores de Guadalupe

Cruzamos por las campas de Guadalupe mientras despereza el día. Uno de los protagonistas de la noche, el cárabo, nos da los buenos días desde su atalaya, en la copa de uno de los árboles de la trasera de la iglesia. No lo vemos, pero su reclamo es inconfundible. Escucharemos todavía otro ejemplar junto a la Sociedad y antigua escuela, que encontraremos en la curva de la carretera que sube a la ermita.

Habrán pasado la noche cazando. Sus presas habituales son roedores, aunque con frecuencia entran también las aves en su menú, sobre todo durante la época de cría y en áreas urbanas. Son muy fieros protegiendo su territorio y sobre todo a su prole, enfrentándose a mamíferos de mayor tamaño si es necesario. A buen seguro que ambos rasgos de esta especie han garantizado su éxito.

Leemos en la web de la SEO (Sociedad Española de Ornitología) que ‘De hábitos generalistas y dotado de una gran adaptabilidad a la hora de instalarse y de procurarse alimento, este robusto búho es una de las pocas especies de rapaces que no parecen verse demasiado afectadas por los constantes cambios que provoca el hombre en el medio natural.‘

Y así parece ser, ya que resulta habitual escuchar su reclamo durante las excursiones nocturnas por los campos y bosques de la ladera sur del monte Jaizkibel. Paseos a los que poca gente se aventura, pero que resultan una experiencia grata e inolvidable.